
Vinilo
WHITE CHALK
P J HARVEY
Review
Uno de los giros más audaces de una carrera hecha de reinvenciones. Tras años definida por la guitarra —fuera abrasiva o cinematográfica—, Harvey la abandonó casi por completo para componer al piano, un instrumento que apenas dominaba, y esa misma torpeza deliberada le dio al disco su fragilidad característica: acordes sencillos, tentativos, de una desnudez conmovedora. El resultado es su obra más fantasmal e íntima, un disco de cámara austero y victoriano, poblado de imaginería de duelo, pérdida, maternidad frustrada, fantasmas y paisajes de tiza (las colinas de su Dorset natal). Su cambio más impactante es vocal: Harvey abandona su registro grave y poderoso para cantar en un falsete agudo, frágil y sobrenatural, casi el de una niña o un espectro, que resulta perturbador y de una belleza escalofriante. Los puntos altos —"White Chalk", "When Under Ether" (sobre un aborto, real o imaginado), "The Devil", "Grow Grow Grow", "The Piano"— crean una atmósfera de casa encantada, de lamento antiguo. Es un disco breve, oscuro y de una intensidad emocional contenida pero devastadora.