
Vinilo
HIGHWAY TO HELL
AC DC
Review
el disco que catapultó a la banda australiana del estrellato en su país a la conquista del mundo. Es también el último con Bon Scott a la voz, que fallecería trágicamente meses después, en febrero de 1980, lo que le confiere una dimensión casi testamentaria. La gran clave fue la incorporación del productor Robert John "Mutt" Lange, que pulió el sonido crudo de la banda sin domesticarlo, añadiendo coros pegadizos y una definición que las radios estadounidenses por fin aceptaron —sin traicionar jamás la esencia—. El resultado es hard rock en estado puro y perfecto: los riffs monolíticos e inconfundibles de Angus Young, la guitarra rítmica implacable de Malcolm Young, la sección rítmica granítica de Cliff Williams y Phil Rudd, y esa voz aguardentosa, canalla y carismática de Bon Scott, escupiendo himnos al exceso, la carretera y el hedonismo. El tema titular es una de las mejores canciones de rock jamás escritas —ese riff, ese estribillo, esa actitud desafiante frente a la condena—; "Girls Got Rhythm", "Walk All Over You", "Touch Too Much" y el cierre demoledor de "Night Prowler" completan un disco sin un solo momento débil. Directo, potente, divertido y sin pretensiones, es la definición misma de lo que el rock and roll debe ser.